jueves, 29 de diciembre de 2011

'El coleccionista', de William Wyler: del coleccionismo al secuestro hay un paso


Siempre había pensado que el mayor chiflado del cine de los 60 era el bueno de Norman Bates, a quien interpretó Anthony Perkins en la mítica 'Psicosis'. Pero ese "título honorífico" no queda tan claro después de visionar 'El coleccionista', la cinta que dirigió William Wyler en 1965 basándose en la novela homónima de John Fowles.

Freddie, el prota del filme encarnado por el actor Terence Stamp, es un joven retraído que vive en una enorme mansión en mitad de la nada y que dedica sus días al noble arte de coleccionar mariposas. Y vale, tal vez no le dé por travestirse ni apuñalar jovencitas en la ducha, como le ocurre a Norman, pero tampoco anda corto de traumas ni de ideas de bombero.

Y es que, además de coleccionar mariposas, a Freddie le da por empezar a acechar a una muchacha llamada Miranda. Un día decide pasar a la acción y la rapta, encerrándola en el sótano de su mansión. Esto ocurre en los primeros minutos de la cinta, y a partir de ahí asistimos al desarrollo de la relación entre víctima y secuestrador.


Miranda representa el nuevo arquetipo de mujer independiente, culta, resuelta... Su personalidad contrasta notablemente con la de Freddie, que además de vivir en su propia burbuja mental, es incapaz de comprender su gusto por las obras de arte modernas. Destaca especialmente la escena en la que empieza a arremeter contra Picasso y la novela 'El guardián entre el centeno', muy en boga por aquella época.

Con continuos enfrentamientos y chaladuras por parte de Freddie, van pasando los días y Samantha sigue encerrada. Se servirá de diversas técnicas para intentas escapar, incluso la seducción. ¿Servirán de algo? ¿O terminará padeciendo esa curiosa reacción conocida como Síndrome de Estocolmo? En la peli encontraréis la respuesta. Un clásico que pone los pelos de punta en más de una ocasión y que en mi opinión no tiene actualmente todo el reconocimiento que merece.

Título: El coleccionista
Dirección: William Wyler
Guión: Stanley Mann y John Kohn
Intérpretes: Terence Stamp, Samantha Edgar y Kenneth More
Año de producción: 1965

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