lunes, 11 de julio de 2011

'La trilogía de Nueva York', de Paul Auster: los vaivenes de la identidad

Paul Auster es un autor que cuenta con una enorme admiración y aceptación por parte de los lectores, un éxito que a veces puede colgarle la etiqueta de "sobrevalorado", pero que tampoco eclipsa el evidente talento y la personalidad del escritor de Nueva Jersey.

Una de las obras que lo encumbró al olimpo de las letras es esta 'Trilogía de Nueva York' que hoy nos ocupa, compuesta por tres novelas cortas independientes pero conectadas entre sí, no sólo por ciertos guiños narrativos, sino también por tratar temas y reflexiones comunes.

En la primera de ellas, 'Ciudad de cristal', un escritor de novelas de misterio recibe una llamada (en la que preguntan, nada menos, que por un detective llamado Paul Auster) y termina embarcado en la investigación de un caso en donde la identidad personal y el lenguaje juegan bazas fundamentales. En la segunda, 'Fantasmas', viajamos a los años 40 para conocer a un detective que recibe el encargo de vigilar a una persona e informar de todos sus movimientos. Pero tal vez él no sea el único vigilante. Y en la tercera, 'La habitación cerrada' (para mi gusto la más redonda de las tres) el protagonista sigue la pista de un amigo de la infancia cuyo legado personal y literario queda de repente en sus manos.


El principal tema que se plantea en estas obras es el de la identidad. Todos los personajes llegan a un punto en que dudan sobre sí mismos, sobre su propia existencia, incógnitas que se trasladan al lector gracias al habilidoso puzzle argumental que construye Auster, lleno de giros y de sorpresas. El desconcierto se apodera de nosotros en varios momentos, nos cuesta distinguir entre lo que es real y lo que no (todo dentro de una obra que ya es ficción de por sí), y el resultado es un inteligente juego intelectual que nos hace reflexionar sobre aquello que nos define como individuos.

El lenguaje también es un tema que se repite: ¿dónde están sus límites? ¿De verdad es últil para describir la realidad que percibimos? Y sin olvidar tampoco los nombres, desde aquellos recurrentes como Henry Dark o Peter Stillman que encienden una bombillita en nuestras cabezas en distintos puntos del libro, como la curiosa sensación que se produce en 'Fantasmas' cuando los personajes tienen colores en vez de nombres.

Dejando a un lado el carácter existencial de esta trilogía, para el que cada lector tendrá su propia interpretación, lo interesante también es ver cómo Auster juega con los tópicos de la novela negra y policíaca para darles una vuelta de tuerca y ofrecer una visión distinta y novedosa del género. Aquí encontramos la típica soledad del detective, las largas vigilias observando a un sospechoso, los honorarios (cien pavos más gastos), los informes,los testimonios falsos, los callejones sin salida... Elementos repetidos hasta la saciedad en cualquier relato de corte detectivesco, pero que aquí parece como si los viéramos por primera vez. Y es en esa frescura que ha conseguido Auster con su literatura donde encontramos la mayor virtud de su pluma.

Título: La trilogía de Nueva York
Autor: Paul Auster
Editorial: Anagrama
Precio: 10 euros

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