Dicen que en la literatura policíaca, cuando se comete un crimen en alguna casa señorial, el asesino siempre es el mayordomo; en este caso, como podemos comprobar ya desde el título, el mayordomo está exento de cualquier posible sospecha ya que el pobrecillo es, precisamente, la víctima de este agravio. Con esta novela, el pisano Marco Malvaldi vuelve a asomarse a nuestras estanterías con los ingredientes que tan bien le funcionaron en su trilogía del Bar Lume (de cuya entrega 'El juego de las tres cartas' ya hablamos aquí), es decir: una ficción detectivesca cargada de humor, con una extensión breve y casos sencillos pero entretenidos.
Otro punto en común entre 'El caso del mayordomo asesinado' y las anteriores obras de Malvaldi es que esta también está ambientada en la Toscana. Lo que cambia es la época: con esta novela, el autor nos lleva a los últimos suspiros del siglo XIX, concretamente al año 1895, al castillo del barón de Roccapendente. Allí vive el barón rodeado de su peculiar familia, donde destacan sus dos hijos (uno, un libertino bobalicón, y el otro, un cultureta resabiado), su madre (de fuerte carácter, como toda matriarca de alta cuna que se precie), sus solteronas primas y su hija Cecilia, la única por la que el autor deja entrever cierta simpatía. Los demás son retratados con mucho sarcasmo y mala leche, como muestra de esa aristocracia chusca y decadente de la época.
A ellos hay que sumar la presencia de los sirvientes, que también jugarán un papel notable en la trama, y entre los cuales se encuentra Teodoro, el mayordomo cuyo funesto final ya conocemos de antemano. Por último, el castillo cuenta con la presencia de dos huéspedes: el señor Ciceri, fotógrafo profesional, y Pellegrino Artusi, personaje que existió realmente y que fue conocido por publicar a finales del siglo XIX un notable libro de recetas titulado 'La ciencia de la cocina y el arte del buen comer'.
Malvaldi combina todos estos elementos para dar forma a una novela donde el sentido del humor impera por encima de todo lo demás, y cuyo encanto se debe también a su divertida ambientación decimonónica y al regustillo a la literatura policíaca clásica que desprende el desarrollo del caso. El ritmo es ágil, el tono mordaz del narrador le aporta un plus añadido, y además cuenta con la extensión justa como para que podamos devorar el libro en un par de sentadas. Se trata, pues, de un plato ligero, pero nutritivo, y que te deja una sonrisa al terminarlo, por mucho que haya crímenes y asesinatos de por medio.
No obstante, y esto es algo que ya me ocurrió con 'El juego de las tres cartas', echo en falta un poco más de complejidad en el caso, más giros que alargaran el camino hacia su resolución y que de paso nos permitieran pasar más tiempo conociendo a los personajes. Teniendo en cuenta que Malvaldi ya es un autor con varias obras a sus espaldas, estaría bien que dedicara un poco más de tiempo a enrevesar la evolución de sus tramas. De esa forma, el resultado alcanzaría sin duda el sobresaliente. Sea como sea, 'El caso del mayordomo asesinado' es una buena forma de tomar contacto con la narrativa de Malvaldi y supone un oasis dentro del inquietante mundo del género negro, que nos demuestra que misterio y humor no tienen por qué estar reñidos.
Blog dedicado a la reseña de obras de género negro (novelas, cómics, películas), tanto clásicas como contemporáneas.
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lunes, 24 de junio de 2013
viernes, 16 de noviembre de 2012
'El juego de las tres cartas': un bar, cuatro jubiletas y un crimen por resolver
No es inusual que una historia policíaca o detectivesca se ambiente en algún rincón de Italia. Encontramos innumerables novelas que tratan de la cosa nostra siciliana, de la 'ndrangheta calabresa o de los oprimidos y peligrosos bajos fondos de Nápoles. ¿Pero cuándo se había visto algo así en la apacible Toscana? ¿Y si además los protagonistas son un camarero y un grupo de jubilados que frecuentan su bar?
Parece imposible que algo así funcione, pero el pisano Marco Malvaldi ha demostrado no solo que es posible, sino que además el resultado es digno de atención. Claro está, es obvio que para ajustarse a una ambientación como esta son necesarias unas buenas dosis de humor a lo largo de la narración, pero ya sabemos que las risas son a menudo gratas compañeras al servicio del género negro. Un humor inteligente y con el toque justo de crítica que, eso sí, en este caso no tiene esa carga de cinismo que encontramos en otros autores.
Volviendo al tema de los protagonistas, principal atractivo de esta novela, al frente de ellos nos encontramos a Massimo, estudiante de matemáticas reconvertido en regente de un bar, que despide cierto halo de pesimismo y soledad en comunión con una aguda observación de su entorno y una perspicacia que le llevará a resolver los crímenes que se le atragantan a la policía de su pueblo natal, Pineta.
Parece imposible que algo así funcione, pero el pisano Marco Malvaldi ha demostrado no solo que es posible, sino que además el resultado es digno de atención. Claro está, es obvio que para ajustarse a una ambientación como esta son necesarias unas buenas dosis de humor a lo largo de la narración, pero ya sabemos que las risas son a menudo gratas compañeras al servicio del género negro. Un humor inteligente y con el toque justo de crítica que, eso sí, en este caso no tiene esa carga de cinismo que encontramos en otros autores.
Volviendo al tema de los protagonistas, principal atractivo de esta novela, al frente de ellos nos encontramos a Massimo, estudiante de matemáticas reconvertido en regente de un bar, que despide cierto halo de pesimismo y soledad en comunión con una aguda observación de su entorno y una perspicacia que le llevará a resolver los crímenes que se le atragantan a la policía de su pueblo natal, Pineta.
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