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lunes, 16 de diciembre de 2013

'Legado en los huesos' de Dolores Redondo: un paso adelante en la trilogía del Baztán

Dolores Redondo nos dejó boquiabiertos a los aficionados del género negro con su debut literario. 'El guardián invisible', primera entrega de la trilogía del Baztán, era una novela absorbente e intensa, con una fabulosa ambientación donde se difumina la línea entre lo real y lo fantástico, y con una protagonista carismática y profundamente humana: la inspectora Amaia Salazar. Entre estremecidos y asombrados, los lectores llegamos al final de aquella obra que ya adelantaba algunos de los hilos argumentales que dan forma a esta nueva entrega, 'Legado en los huesos', que arranca con el suicidio en prisión del asesino de la joven Johana Márquez, quien deja una enigmática nota dirigida a Amaia. En ella solo se incluye una palabra: "Tarttalo".

Apenas han pasado unos meses desde los hechos ocurridos en 'El guardián invisible' (tanto en el tiempo narrativo como en la realidad, ya que la primera novela se publicó en enero y la segunda ha llegado en noviembre), pero los cambios han sido notables. Para empezar, Amaia ha sido madre y con ello su vida ha pegado un vuelco. Ahora debe lidiar con la responsabilidad y las dudas inherentes a la maternidad, enmendar a través de esta nueva posición los horrores que cometió su madre con ella durante su infancia, y hacer convivir todo ello con el desempeño de su labor profesional.

Pocos personajes pegan una evolución tan fuerte de una novela a otra, y gracias a ello Amaia nos sigue fascinando tanto como si la conociéramos por primera vez. Lo mismo ocurre con el entorno, el valle del Baztán, del que conocemos nuevos detalles sobre su pasado y folklore al entremezclarse con el caso (en realidad, dos misterios en uno) que Amaia y su equipo comienzan a investigar. Por un lado, los asesinos suicidas que firman como "Tarttalo" antes de quitarse la vida; por otro, la profanación de una iglesia que podría estar relacionada con unos antiguos habitantes del valle. Y mientras todo eso se va desarrollando, el pasado de Amaia volverá a despertar de su letargo para protagonizar algunos de los pasajes más escalofriantes de la obra, como ya ocurriera en 'El guardián invisible'.

No es habitual que una obra de este tipo ponga de acuerdo a lectores y críticos, pero en este caso las alabanzas llegan de ambos frentes. Y es justo decir que son merecidas. Dolores Redondo ha sabido asimilar la esencia de thrillers literarios y cinemtográficos de la talla de 'El silencio de los corderos' y 'Se7en', aderezarla con su propia personalidad, descubrirnos la magia que se esconde entre los paisajes del norte de la península y redondear la jugada con uno de los mejores (por no decir el mejor) personajes femeninos de la novela negra actual. Por si fuera poco, con 'Legado en los huesos' ha estado a la altura de las expectativas que nos formamos con la primera entrega y abre el camino para el potente enfrentamiento final que se atisba para su tercera parte. Aún quedan misterios por desvelar, miedos a los que enfrentarse, leyendas que desentrañar, y todo apunta a que 'Ofrenda a la tormenta' (así se llamará la próxima obra) volverá a dejarnos boquiabiertos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

'Claire DeWitt y la ciudad de los muertos': la realidad onírica de Nueva Orleans

El debut literario de la detective Claire DeWitt parte de un conjunto de ingredientes muy interesantes. En primer lugar, el marco donde se desarrolla la acción: la ciudad de Nueva Orleans posterior al devastador paso del huracán Katrina. Además del rastro de desolación y miseria que dejó a su paso el huracán, caldo de cultivo irresistible para historias negras de este tipo, Nueva Orleans es de por sí una ciudad interesantísima por su trasfondo musical, sus tradiciones (en donde destaca el Mardi Gras, su peculiarísimo carnaval), el carácter de sus gentes y el hecho de ser un lugar donde conviven tantas etnias y culturas diferentes.

El segundo ingrediente destacado, al menos a priori, es la propia protagonista, una detective muy heterodoxa que no duda en servirse de las drogas, los sueños o incluso las enseñanzas del I Ching para avanzar en sus investigaciones y descubrir nuevas pistas. Un personaje singular que nos recuerda en más de un momento al agente Dale Cooper, protagonista de 'Twin Peaks', serie con la que esta novela guarda ciertas similitudes. Por último, otro interesante añadido por parte de la autora, Sara Gran, a la premisa general de la novela es la figura de un detective ficticio llamado Jacques Silette, cuyo libro sobre métodos detectivescos sirve de base a los procedimientos de Claire, y cuyos pasajes se citan de forma recurrente a lo largo de la obra, dejando algunas interesantes reflexiones sobre la figura del detective, los clientes y los crímenes.

Partiendo de unos elementos tan interesantes, cabría pensar que nos encontramos ante una innovadora muestra de novela negra actual, pero aunque originalidad no le falta, ni tampoco algunos aciertos, en conjunto esta 'Ciudad de los muertos' no termina de cuajar como una lectura redonda. El principal problema radica en el tono con el que la autora afronta la novela. No termina de decidirse entre el enfoque onírico y surrealista que veíamos en 'Twin Peaks', o el realismo crudo que trata de indagar en el statu quo de la Nueva Orleans post-Katrina al estilo de la serie televisiva 'Treme'. La autora intenta aunar ambos enfoques en la trama y a menudo lo único que consigue es descolocar al lector, que no termina de empatizar con los personajes ni engancharse al desarrollo de los acontecimientos.

No obstante, lo más negativo es el desarrollo del enigma en sí. Claire DeWitt acude a la ciudad para investigar la desaparición de Vic Willing, acaudalado fiscal de distrito que se esfumó sin dejar rastro tras el paso del Katrina. Arranca entonces una investigación que no hace más que dar vueltas sobre sí misma, dando una sensación de estancamiento, hasta que una deducción que Claire se saca de la manga, por las buenas, da un giro en los acontecimientos y acelera un poco el ritmo. Una cosa es que Claire utilice métodos poco convencionales en sus investigaciones, pero otra muy distinta es que alguna especie de deus ex machina la acerque a la solución sin que los lectores nos sintamos partícipes de los pasos que le han llevado a ella. Por si fuera poco, al menos eso me ocurrió a mí, el destino de Vic Willing me termina importando un pito, de modo que al alcanzar la resolución casi no me quedaban ganas de saber qué había pasado.

Por suerte, esta investigación se entrelaza con fragmentos del pasado de Claire, que ahondan en su formación detectivesca y en la desaparición de una amiga de la infancia que deja un hilo abierto para próximas entregas del personaje. Estos pasajes, junto con las reflexiones rescatadas del ficticio libro de Silette, nos dejan los mejores momentos de la novela, y nos permiten atisbar que tanto Sara Gran como su criatura, Claire DeWitt, tienen potencial. El problema es que en esta primera obra la mezcla de ingredientes variopintos no ha funcionado y nos deja con la sensación de ser un batiburrillo de ideas y conceptos a los que no ha conseguido dar la unidad y coherencia necesarias.

lunes, 24 de junio de 2013

'El caso del mayordomo asesinado', de Marco Malvaldi: cuando el humor y el misterio se dan la mano

Dicen que en la literatura policíaca, cuando se comete un crimen en alguna casa señorial, el asesino siempre es el mayordomo; en este caso, como podemos comprobar ya desde el título, el mayordomo está exento de cualquier posible sospecha ya que el pobrecillo es, precisamente, la víctima de este agravio. Con esta novela, el pisano Marco Malvaldi vuelve a asomarse a nuestras estanterías con los ingredientes que tan bien le funcionaron en su trilogía del Bar Lume (de cuya entrega 'El juego de las tres cartas' ya hablamos aquí), es decir: una ficción detectivesca cargada de humor, con una extensión breve y casos sencillos pero entretenidos.

Otro punto en común entre 'El caso del mayordomo asesinado' y las anteriores obras de Malvaldi es que esta también está ambientada en la Toscana. Lo que cambia es la época: con esta novela, el autor nos lleva a los últimos suspiros del siglo XIX, concretamente al año 1895, al castillo del barón de Roccapendente. Allí vive el barón rodeado de su peculiar familia, donde destacan sus dos hijos (uno, un libertino bobalicón, y el otro, un cultureta resabiado), su madre (de fuerte carácter, como toda matriarca de alta cuna que se precie), sus solteronas primas y su hija Cecilia, la única por la que el autor deja entrever cierta simpatía. Los demás son retratados con mucho sarcasmo y mala leche, como muestra de esa aristocracia chusca y decadente de la época.

A ellos hay que sumar la presencia de los sirvientes, que también jugarán un papel notable en la trama, y entre los cuales se encuentra Teodoro, el mayordomo cuyo funesto final ya conocemos de antemano. Por último, el castillo cuenta con la presencia de dos huéspedes: el señor Ciceri, fotógrafo profesional, y Pellegrino Artusi, personaje que existió realmente y que fue conocido por publicar a finales del siglo XIX un notable libro de recetas titulado 'La ciencia de la cocina y el arte del buen comer'.

Malvaldi combina todos estos elementos para dar forma a una novela donde el sentido del humor impera por encima de todo lo demás, y cuyo encanto se debe también a su divertida ambientación decimonónica y al regustillo a la literatura policíaca clásica que desprende el desarrollo del caso. El ritmo es ágil, el tono mordaz del narrador le aporta un plus añadido, y además cuenta con la extensión justa como para que podamos devorar el libro en un par de sentadas. Se trata, pues, de un plato ligero, pero nutritivo, y que te deja una sonrisa al terminarlo, por mucho que haya crímenes y asesinatos de por medio.

No obstante, y esto es algo que ya me ocurrió con 'El juego de las tres cartas', echo en falta un poco más de complejidad en el caso, más giros que alargaran el camino hacia su resolución y que de paso nos permitieran pasar más tiempo conociendo a los personajes. Teniendo en cuenta que Malvaldi ya es un autor con varias obras a sus espaldas, estaría bien que dedicara un poco más de tiempo a enrevesar la evolución de sus tramas. De esa forma, el resultado alcanzaría sin duda el sobresaliente. Sea como sea, 'El caso del mayordomo asesinado' es una buena forma de tomar contacto con la narrativa de Malvaldi y supone un oasis dentro del inquietante mundo del género negro, que nos demuestra que misterio y humor no tienen por qué estar reñidos.

martes, 26 de marzo de 2013

'Gataca', de Franck Thilliez: a caballo entre el noir y el thriller científico

'Gataca' es la continuación directa de la anterior novela de Franck Thilliez, titulada 'El síndrome E', con la que inició su particular investigación literaria sobre la violencia. Movido por la curiosidad de indagar en los orígenes y motivaciones de la violencia, en lo que hace que un ser humano normal pueda cometer actos terribles, y cuestiones similares que de una forma u otra suelen pulular por los terrenos del noir, el escritor francés nos ha dejado algunas de las mejores páginas de la novela negra contemporánea.

El atormentado comisario Franck Sharko vuelve a ser el protagonista de esta historia, acompañado una vez más por la también policía Lucie Henebelle, a la que conocimos en 'El síndrome E'. El arranque de la trama de 'Gataca' se debe al asesinato de una joven estudiante de biología evolutiva que estaba llevando a cabo una prometedora investigación sobre la posible existencia de lo que podríamos denominar como el "gen de la violencia". En paralelo, la desaparición de las hijas de Lucie, cuyos cabos sueltos acabarán por cobrar sentido conforme avance el desarrollo de la trama principal.

En esta ocasión, Thilliez ha potenciado algunos de los aspectos que ya dejó entrever en su anterior obra. Sobre todo lo que se refiere a la documentación previa de la novela y a una incursión en el terreno de la ciencia que resulta mucho más evidente en el caso de 'Gataca'. Reflexiones y teorías sobre la evolución, la influencia de ser zurdos o diestros en la sociedad, la antropología y la genética, se asoman a estas páginas dándole un tono al libro que termina por alejarlo del noir convencional para sumergirlo, aunque no de lleno, en el campo del thriller científico.

Ojo, no pensemos por ello que Thilliez se esté convirtiendo en una especie de pastiche de Michael Crichton o algo por el estilo, ya que la esencia policíaca de la saga de Sharko sigue patente. Eso sí, el drama y los conflictos internos de los personajes pasan a menudo a un segundo plano, siendo la investigación, y la luz que esta arroja sobre los orígenes de la violencia, las principales bazas de la narración.

Tal vez por esta razón 'Gataca' me haya gustado menos que 'El síndrome E', lo cual no quita que siga tratándose de una novela excelente. La originalidad de los planteamientos de Thilliez, sumada a su fuerza narrativa y al carisma que conservan tanto Sharko como Lucie, nos aseguran una buena lectura. Espero, no obstante, que el autor equilibre un poco más la alternancia entre ciencia y noir en su siguiente obra, 'Atomka', que ya espera en mi estantería al momento en que pueda pegarle un bocado. Pronto volveremos a hablar por aquí de Sharko...

lunes, 18 de marzo de 2013

'Nadie quiere saber': Petra Delicado se las ve con la mafia italiana

Si tuviera que colocar a Petra Delicado en un podio con los personajes femeninos que más me han llamado la atención en la novela negra española de hoy, la pondría en el segundo puesto. Por debajo de ella estaría la juez Mariana de Marco, con quien Petra comparte muchas similitudes de carácter, si bien están mucho mejor definidas en su caso; y por encima, la inspectora Amaia Salazar a la que hemos descubierto en la magnífica 'El guardián invisible', debido a que las emociones que despierta su historia son mucho más intensas. Y precisamente es una mayor dosis de intensidad lo que he echado en falta en este 'Nadie quiere saber'.

Parto de la base de que se trata de mi primer contacto con Petra Delicado, por lo que no voy a entrar a comparar esta entrega con las ocho novelas anteriores, aunque no resulta indispensable conocer sus antecedentes para meterse en la historia. En este punto de su vida, Petra se ha vuelto a casar y trata de lidiar la reapertura de un caso de asesinato que le endosan al inicio del libro, con la debida atención a Marcos, su nuevo marido, y sus tres hijastros. Si de algo puede presumir la autora, Alicia Giménez Bartlett, es de haber creado un personaje con muchísima personalidad en el que se cruzan las inquietudes y perspectivas vitales de cualquier mujer moderna que ronde la cuarentena. A pesar de su carácter fuerte, Petra termina por hacerse simpática y nos hace partícipes de los dilemas y emociones que le van asaltando a lo largo de estas páginas. Pero frente a este personaje de indudable carisma, se despliega un entorno que no me ha terminado de convencer. Empezando por el subinspector Garzón, que probablemente haga las delicias de muchos lectores, pero cuyo papel en la historia apenas pasa de ser el de contrapunto humorístico a Delicado. Tras tantas entregas de la serie, cabría esperar en él un poco más de profundidad. A ello hay que sumar que la forma de hablar de los personajes, así como el trato "de usted" que mantienen entre ellos en todo momento, me han hecho sentir en ciertos pasajes que el lenguaje y actitud de la obra están un poco desfasados, en discordancia con el evidente carácter moderno de la protagonista.

En lo que respecta al desarrollo del caso y de la investigación, el paso por Roma y la entrada del ispettore Maurizio Abatte hacen ganar puntos a la narración, así como la compleja red de circunstancias que rodean al asesinato del empresario textil Adolfo Siguán. La trama está bien construida y estructurada, prueba irrefutable de que la autora conoce bien el terreno en el que se desenvuelve, pero tiene como puntos negativos un desarrollo algo inflado en ciertos pasajes y un desenlace que te vas oliendo bastante conforme llegas a él. Si eres lector habitual de las andanzas de Petra Delicado, y por tanto ya estás hecho al estilo de su autora, seguramente la obra te guste. Al fin y al cabo, desde un punto de vista objetivo es una novela bien concebida y desarrollada. Si es la primera vez que te topas con el personaje, todo dependerá de tus gustos, pero es posible que te ocurra como a mí y que la lectura no te sorprenda demasiado.

lunes, 18 de febrero de 2013

'El guardián invisible': crímenes en un entorno de leyenda

En esta novela confluyen distintos elementos que, además de enriquecerla, contribuyen a distinguirla de los típicos thrillers de serial killers en los que muchas veces lo único destacable es el estrambótico modus operandi del asesino. Lo primero que llama la atención de 'El guardián invisible' es su ambientación, con la acción enmarcada en el valle del Baztán, al norte de Navarra. Una ambientación que además de ser sugerente, con sus frondosos e inquietantes bosques, también permite a la autora bucear en la mitología vasco-navarra para recuperar criaturas de las viejas historias populares como el basajaun. Así es precisamente como la prensa apoda al asesino de esta historia, que siempre escoge como víctimas a muchachas muy jóvenes. En la mitología, el basajaun era una criatura similar al Big Foot que actuaba como guardián de los bosques y de la pureza; aquí, sin embargo, parece capaz de los más cruentos crímenes.

El segundo punto fuerte de la novela es su personaje protagonista, la inspectora de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar. Una mujer fuerte, decidida y perspicaz, que a pesar de ello vive atormentada por terrores del pasado que proceden de lo más oscuro de su vida familiar. Ese pasado que vamos descubriendo conforme avanzamos en la lectura sirve no solo para aumentar la complejidad y el trasfondo del personaje, sino que además está hilado a la perfección de forma que termina teniendo un peso muy importante en el devenir de la trama.

Con esos ingredientes de base (la sugerente ambientación y un elenco de personajes atractivos), solo falta un detalle para terminar de redondear la obra: la intriga. Una intriga que nos mantiene aferrados a la lectura y que la autora consigue dosificar con pericia sin caer en el efectismo ni en engaños al lector. Los giros en la historia se van sucediendo de forma natural y, aunque en la recta final ya nos vamos oliendo con tiempo el desenlace, eso no impide que disfrutemos hasta el último momento de la investigación.

'El guardián invisible' ha cosechado un notable éxito en multitud de países e incluso han comprado ya los derechos para una adaptación cinematográfica. En casos así, cuando un libro tiene tanta relevancia antes incluso de llegar a las estanterías, tendemos a desconfiar un poco y a temer que no se trate más que de un simple hype promocional. Pero lo cierto es que una vez leída, comprendes que su éxito es más que merecido y no te queda otra que esperar con ganas la segunda entrega de la inspectora Salazar. Y si tuviera que quedarme con algo de esta novela, sería con el hecho de que es la prueba de que en nuestro país hay muchos lugares llenos de magia y misterio que funcionan a la perfección en el contexto de la novela negra, y que aún quedan muchas viejas leyendas populares por descubrir, capaces de seguir inquietándonos igual que cuando éramos pequeños.

viernes, 16 de noviembre de 2012

'El juego de las tres cartas': un bar, cuatro jubiletas y un crimen por resolver

No es inusual que una historia policíaca o detectivesca se ambiente en algún rincón de Italia. Encontramos innumerables novelas que tratan de la cosa nostra siciliana, de la 'ndrangheta calabresa o de los oprimidos y peligrosos bajos fondos de Nápoles. ¿Pero cuándo se había visto algo así en la apacible Toscana? ¿Y si además los protagonistas son un camarero y un grupo de jubilados que frecuentan su bar?

Parece imposible que algo así funcione, pero el pisano Marco Malvaldi ha demostrado no solo que es posible, sino que además el resultado es digno de atención. Claro está, es obvio que para ajustarse a una ambientación como esta son necesarias unas buenas dosis de humor a lo largo de la narración, pero ya sabemos que las risas son a menudo gratas compañeras al servicio del género negro. Un humor inteligente y con el toque justo de crítica que, eso sí, en este caso no tiene esa carga de cinismo que encontramos en otros autores.

Volviendo al tema de los protagonistas, principal atractivo de esta novela, al frente de ellos nos encontramos a Massimo, estudiante de matemáticas reconvertido en regente de un bar, que despide cierto halo de pesimismo y soledad en comunión con una aguda observación de su entorno y una perspicacia que le llevará a resolver los crímenes que se le atragantan a la policía de su pueblo natal, Pineta.

lunes, 1 de octubre de 2012

'Muerte en primera clase', de J. M. Guelbenzu: un retorno a las raíces del género

Tras esta sensual portada se esconde una novela que nos remite a clásicos de la narrativa detectivesca como Agatha Christie, G. K. Chesterton o Wilkie Collins (a quien, de hecho, se hace referencia en varios pasajes del libro). A Christie nos recuerda por la figura de la protagonista, la jueza Mariana de Marco, que se desenvuelve entre los demás personajes de la trama como una aguda observadora que no cesa en su empeño por descubrir la verdad. También por el hecho de que 'Muerte en primera clase' es fundamentalmente un whodunnit?, en donde la identidad del asesino es una de las piezas clave de la lectura.

Pero la novela no es solo eso, y aquí encontramos la herencia de Chesterton, ya que Guelbenzu también retrata con acidez los tiempos que le ha tocado vivir, y aquí concretamente el mundillo de las altas esferas sociales, con banqueros, economistas y demás depredadores subacuáticos. El crucero por el Nilo en el que se embarcan Mariana y su amiga Julia, concebido como un viaje para establecer contactos de negocios, es la excusa perfecta para que el autor dé un repaso a todos aquellos individuos pudientes y orgullosos que se creen por encima del bien y del mal. La crítica vertida no es tan incisiva ni certera como la de la novela 'Crematorio', por poner un ejemplo, pero cumple bien su función a pesar de todo.

Por último, la herencia de Wilkie Collins la podemos encontrar en la capacidad de Guelbenzu para crear un enigma intrigante y bien hilado, que arranca en el citado crucero por el Nilo. Durante el trayecto, Carmen Montesquinza, una mujer de elevado rango social y notable fortuna, desaparece sin dejar rastro. Lo curioso es que mientras tenía lugar su desaparición, todo el pasaje estaba concentrado en admirar el espontáneo show erótico que se marca una jovencita durante una de las fiestas para los pasajeros. ¿Casualidad o algo más?

miércoles, 27 de junio de 2012

'El hombre que quiso matarme', de Shuichi Yoshida: intensa y psicológica

La soledad, la obsesión y una cierta falta de habilidades sociales son algunos de los aspectos que tienen en común los personajes de esta novela. Tenemos al joven y retraído Yuichi, apasionado de los coches y dedicidamente torpe en las relaciones personales. A Mitsuyo, que encuentra en él un rayo de luz para su apática vida. Y a Yoshino, muchacha con más caras que un prisma que a la postre se convierte en la víctima que desencadena esta narración.

Su muerte se produce de madrugada en el puerto de Mitsuse, al sur de Japón, un lugar sobre el que corren muchas leyendas acerca de fantasmas y apariciones. Aquella noche había quedado con un chico, pero ni siquiera sus amigas conocían realmente su vida privada. ¿Con quién estuvo y quién terminó quitándole la vida? ¿Qué ocurrió en aquella solitaria carretera? Estas respuestas se van ofreciendo a lo largo de la lectura, pero lo cierto es que el misterio siempre se mantiene en un segundo plano frente a quienes de verdad importan: los personajes, tanto los nombrados anteriormente como otros tantos que van apareciendo, todos presentados con gran detalle psicológico y emocional.

De hecho, es el carácter psicológico de esta novela lo que la hace muy interesante. Este detalle parece ser en común entre los autores de la actual novela negra japonesa, como ocurre con Natsuo Kirino ('Out') y Keigo Hashino ('La devoción del sospechoso X'). En el caso que hoy nos ocupa, el autor Shuichi Yoshida se desenvuelve con igual soltura con personajes masculinos y femeninos. Retrata bien su carácter, sus aspiraciones y mezquindades, así como su relación con los demás, que como hemos visto en tantas otras obras, en Japón suele basarse mucho en las apariencias.

'El hombre que quiso matarme' es una buena forma de adentrarse en el Japón contemporáneo, en la realidad de poblaciones de pequeño o mediano tamaño al sur del país. Su principal baza es el retrato psicológico de sus protagonistas, y además alcanza momentos de gran intensidad emocional, sobre todo en el tramo final de la obra. Sin lugar a dudas, una lectura recomendable.

lunes, 4 de junio de 2012

'La huella del pájaro', de Max Bentow: un thriller de manual

Para que un asesino en serie destaque y llame la atención de investigadores y medios de comunicación (o en nuestro caso, de los lectores), es necesario que se busque un modus operandi llamativo y lo más cruento posible. Una lección que tiene bien aprendida el asesino que acecha en las sombras de esta novela, pues se dedica a dejar pájaros muertos en el vientre de sus víctimas, entre otras lindezas que hace con sus cuerpos antes de darse a la fuga.

'La huella del pájaro' es la presentación no solo de este sanguinario criminal sino también la de su némesis, el comisario Nils Trojan, que hará lo posible por conjugar la investigación del caso con sus preocupantes ataques de pánico que lo han llevado a visitar la consulta de una guapa psicóloga, llamada Jana Michels.

Trojan responde así al arquetipo de investigador habitual en la novela negra: inteligente pero atormentado, valeroso pese a sus miedos internos, incapaz de hacer convivir su vida profesional y personal. Pocas sorpresas en ese sentido, por lo que aunque el personaje cae simpático desde las primeras páginas, le falta esa chispa y ese carisma propios de otros investigadores para terminar de quedarse con el corazoncito del lector.

martes, 24 de abril de 2012

'El síndrome E', de Franck Thilliez: un viaje a los orígenes del mal


Si hablamos de novela negra, los franceses están que se salen últimamente. Tenemos los ejemplos de Bernard Minier ('Bajo el hielo'), Jean-Christophe Grangé ('Los ríos de color púrpura') y el que hoy nos ocupa, Franck Thilliez, con su intensa y estremecedora 'El síndrome E'.

Con ella rescata a dos personajes que ya se dejaron ver por anteriores novelas suyas. Por un lado, el inspector Franck Sharko, esquizofrénico y atormentado, con un carisma que queda patente desde las primeras líneas. Y por el otro, la teniente de la policía Lucie Henebelle, que es quien de hecho inicia la trama cuando un ex amante suyo se queda ciego tras visionar una perturbadora película.

Dicho cortometraje es el desencadenante de una investigación que los llevará por rincones muy, muy oscuros de la psique humana. Y en paralelo, una serie de cadáveres que aparecen en una fosa común con las manos serradas y la cabeza abierta como un coco tropical. Todo ello desemboca en un cóctel explosivo y muy intrigante que te pone los pelos de punta en más de una ocasión.