
El año pasado escribí mis primeras impresiones sobre 'The Killing', una serie que empezaron a emitir en La Sexta y que me enganchó de mala manera; tanto, que no pude por menos que seguirla al ritmo de su emision yanqui. Esta semana la serie ha puesto su punto final, al menos en lo que respecta al caso de Rosie Larsen, con dos temporadas y 26 episodios en total.
A pesar de algunos altibajos, esta segunda temporada ha seguido manteniendo un nivel muy alto. Y eso que arrancó con cierto lastre, ya que no fueron pocos los espectadores que se sintieron "traicionados" o incluso "estafados" por el final de la primera temporada, que pegaba un giro en los últimos minutos y nos dejaba sin saber quién mató realmente a Rosie. A mí personalmente ese final me pareció sorprendente e intrigante, y me puso los dientes largos para ver los nuevos episodios.
La principal diferencia de esta segunda temporada es que ya no hay un baile continuo de sospechosos como había en los primeros episodios. Ahora la investigación va avanzando en una dirección más concreta. No obstante, aunque el crimen sigue siendo el motor principal de la trama, poco a poco 'The Killing' termina por configurarse como una serie de personajes.
