Hay novelas que centran su atractivo en construir una trama compleja e intrigante, un enigma que enganche al lector y lo empuje a devorar sus páginas. Hay otras que, sin descuidar del todo la trama, prefieren dedicar más tiempo a desgranar la psicología de sus personajes y a conseguir que al leer empaticemos con ellos. Por último, hay novelas que consiguen combinar estas dos tendencias y se convierten por tanto en lecturas indispensables. Es el caso de 'Bajo el hielo'.
Bernard Minier se ha marcado un debut impresionante, con una historia construida con precisión de relojero y una atmósfera gélida que corta el aliento. Parecía que los nórdicos ya lo tenían todo hecho en cuestión de ambientación, con sus ciudades pequeñitas y aisladas, y sus vastos parajes arropados por la nieve la mayor parte del año. Y ahora resulta que no hacía falta irse tan lejos para enmarcar una novela negra, que los Pirineos, que los tenemos aquí mismito, eran tan buen lugar como Ystad o Gotland o Estocolmo para contar una historia que te ponga los pelos de punta.
