Descubrí la narrativa de Juan Jacinto Muñoz Rengel a través de la recopilación de relatos 'De mecánica y alquimia' (Salto de Página, 2009), la cual me sorprendió por su apabullante imaginación, la originalidad y variedad de sus ambientaciones, así como por la calidad de su prosa. De ahí que al descubrir la incursión de este autor en el género negro con 'El asesino hipocondríaco', no pudiera resistirme a leerlo.
El título ya nos pone sobre la pista de lo que nos vamos a encontrar: un asesino profesional que cree padecer todas las dolencias imaginables y que debe darse prisa por asesinar a su próximo objetivo, Eduardo Blastein, pues está convencido de que cada nuevo día que amanece será el último que le queda de vida. Comienza entonces una serie de peripecias al estilo del Coyote y el Correcaminos, donde nuestro protagonista pone en marcha toda clase de planes estrambóticos para acabar con la vida de Blastein, procurando siempre servirse de algún atenuante judicial para el caso de que fuera capturado y enjuiciado por el asesinato.
Esto desemboca en una serie de divertidos desencuentros en los que algo siempre sale mal en sus cuidadosos planes. Eso sí, aunque toda la trama está envuelta por un halo de humor inteligente, no hay que pensar por ello que se trata de una novela humorística al uso. Los toques de humor no son más que la guinda en una historia donde lo importante es el retrato psicológico de un personaje hilarante y llevado al extremo, que nos confirma el carácter voluble de la realidad y cómo cada cual podemos transformarla a nuestro antojo.
Ese retrato psicológico, así como la trama del asesinato de Blastein, vienen salpicadas por historias de célebres escritores y filósofos que guardan varios puntos en común con el protagonista; y uno de ellos es, precisamente, el de sus misteriosas y persistentes dolencias. Así, conoceremos las manías de Kant y de Proust, los calambres y espamos que asolaron a Byron, o los vértigos y mareos que atormentaron a Swift durante la redacción de 'Los viajes de Gulliver'. Breves pasajes que enriquecen el conjunto, sin llegar a entorpecer la principal línea argumental, y que también son presa de ese fino sentido del humor demostrado por el autor en el resto de la obra.
Todo esto convierte a 'El asesino hipocondríaco' en una novela negra a la que resulta difícil encontrar comparación, con una originalidad y erudición que no se encuentran fácilmente en el género. El punto negativo es que, ya avanzados en la novela, la historia comienza a dar vueltas sobre sí misma y llega un punto en que se echa en falta algún golpe de efecto, algo que rompa ese desarrollo que puede terminar por hacerse repetitivo. Cierto es que ese "eterno retorno" es algo intencionado (el propio narrador lo comenta en un punto de la historia: "Acabo de tomar conciencia de que mis esfuerzos por matar a Blastein parecen no llevar a ninguna parte, como si estuviera condenado a subir una roca a la cima de una montaña y siempre que estuviese a punto de lograrlo la piedra volviese a rodar hacia abajo hasta lo profundo del valle"), y el hecho de que la historia entre en un bucle continuo cobra lógica en el conjunto global de la obra, pero hay momentos donde la frustración del asesino puede llegar a alcanzar al lector, reduciendo un poco el interés por el devenir de la trama. A pesar de todo, en conjunto es una novela tan singular y divertida, que no puedo dejar de recomendarla a aquellos que busquen un soplo de aire fresco entre tanta lectura criminal.
Blog dedicado a la reseña de obras de género negro (novelas, cómics, películas), tanto clásicas como contemporáneas.
miércoles, 31 de julio de 2013
jueves, 11 de julio de 2013
Llega la adaptación al cine de 'El hipnotista'
A un año de su estreno en su país de origen, mañana viernes llega a los cines la adaptación cinematográfica de la novela 'El hipnotista', escrita por un matrimonio sueco bajo el seudónimo de Lars Kepler. La obra arrancaba con el asesinato de una familia en Estocolmo, una masacre a la que solo sobrevive uno de los hijos: el joven Johan, de apenas quince años de edad. El caso es puesto en manos del detective Joona Linna, que decide contratar los servicios de un hipnotista para conseguir extraer un testimonio de Johan, ya que a causa de las graves heridas que padece, resulta imposible interrogarlo de una forma tradicional. Si queréis leer una reseña más amplia de la novela, podéis hacer clic aquí.
La película de 'El hipnotista' está dirigida por el sueco Lasse Hallström, que pese a no ser un cineasta muy ducho en thrillers, genera buenas expectativas al haber dirigido filmes tan interesantes (y varipintos) como 'Chocolat', 'Las normas de la casa de la sidra' y 'La pesca del salmón en Yemen'. Su puesto al frente de esta adaptación me anima a pensar que se fomentará el aspecto dramático de la historia original, la inmersión psicológica en los personajes, y eso precisamente le sentaría de maravilla a un libro como 'El hipnotista'. A partir de mañana podremos ver si el resultado estaba a la altura.
lunes, 24 de junio de 2013
'El caso del mayordomo asesinado', de Marco Malvaldi: cuando el humor y el misterio se dan la mano
Dicen que en la literatura policíaca, cuando se comete un crimen en alguna casa señorial, el asesino siempre es el mayordomo; en este caso, como podemos comprobar ya desde el título, el mayordomo está exento de cualquier posible sospecha ya que el pobrecillo es, precisamente, la víctima de este agravio. Con esta novela, el pisano Marco Malvaldi vuelve a asomarse a nuestras estanterías con los ingredientes que tan bien le funcionaron en su trilogía del Bar Lume (de cuya entrega 'El juego de las tres cartas' ya hablamos aquí), es decir: una ficción detectivesca cargada de humor, con una extensión breve y casos sencillos pero entretenidos.
Otro punto en común entre 'El caso del mayordomo asesinado' y las anteriores obras de Malvaldi es que esta también está ambientada en la Toscana. Lo que cambia es la época: con esta novela, el autor nos lleva a los últimos suspiros del siglo XIX, concretamente al año 1895, al castillo del barón de Roccapendente. Allí vive el barón rodeado de su peculiar familia, donde destacan sus dos hijos (uno, un libertino bobalicón, y el otro, un cultureta resabiado), su madre (de fuerte carácter, como toda matriarca de alta cuna que se precie), sus solteronas primas y su hija Cecilia, la única por la que el autor deja entrever cierta simpatía. Los demás son retratados con mucho sarcasmo y mala leche, como muestra de esa aristocracia chusca y decadente de la época.
A ellos hay que sumar la presencia de los sirvientes, que también jugarán un papel notable en la trama, y entre los cuales se encuentra Teodoro, el mayordomo cuyo funesto final ya conocemos de antemano. Por último, el castillo cuenta con la presencia de dos huéspedes: el señor Ciceri, fotógrafo profesional, y Pellegrino Artusi, personaje que existió realmente y que fue conocido por publicar a finales del siglo XIX un notable libro de recetas titulado 'La ciencia de la cocina y el arte del buen comer'.
Malvaldi combina todos estos elementos para dar forma a una novela donde el sentido del humor impera por encima de todo lo demás, y cuyo encanto se debe también a su divertida ambientación decimonónica y al regustillo a la literatura policíaca clásica que desprende el desarrollo del caso. El ritmo es ágil, el tono mordaz del narrador le aporta un plus añadido, y además cuenta con la extensión justa como para que podamos devorar el libro en un par de sentadas. Se trata, pues, de un plato ligero, pero nutritivo, y que te deja una sonrisa al terminarlo, por mucho que haya crímenes y asesinatos de por medio.
No obstante, y esto es algo que ya me ocurrió con 'El juego de las tres cartas', echo en falta un poco más de complejidad en el caso, más giros que alargaran el camino hacia su resolución y que de paso nos permitieran pasar más tiempo conociendo a los personajes. Teniendo en cuenta que Malvaldi ya es un autor con varias obras a sus espaldas, estaría bien que dedicara un poco más de tiempo a enrevesar la evolución de sus tramas. De esa forma, el resultado alcanzaría sin duda el sobresaliente. Sea como sea, 'El caso del mayordomo asesinado' es una buena forma de tomar contacto con la narrativa de Malvaldi y supone un oasis dentro del inquietante mundo del género negro, que nos demuestra que misterio y humor no tienen por qué estar reñidos.
Otro punto en común entre 'El caso del mayordomo asesinado' y las anteriores obras de Malvaldi es que esta también está ambientada en la Toscana. Lo que cambia es la época: con esta novela, el autor nos lleva a los últimos suspiros del siglo XIX, concretamente al año 1895, al castillo del barón de Roccapendente. Allí vive el barón rodeado de su peculiar familia, donde destacan sus dos hijos (uno, un libertino bobalicón, y el otro, un cultureta resabiado), su madre (de fuerte carácter, como toda matriarca de alta cuna que se precie), sus solteronas primas y su hija Cecilia, la única por la que el autor deja entrever cierta simpatía. Los demás son retratados con mucho sarcasmo y mala leche, como muestra de esa aristocracia chusca y decadente de la época.
A ellos hay que sumar la presencia de los sirvientes, que también jugarán un papel notable en la trama, y entre los cuales se encuentra Teodoro, el mayordomo cuyo funesto final ya conocemos de antemano. Por último, el castillo cuenta con la presencia de dos huéspedes: el señor Ciceri, fotógrafo profesional, y Pellegrino Artusi, personaje que existió realmente y que fue conocido por publicar a finales del siglo XIX un notable libro de recetas titulado 'La ciencia de la cocina y el arte del buen comer'.
Malvaldi combina todos estos elementos para dar forma a una novela donde el sentido del humor impera por encima de todo lo demás, y cuyo encanto se debe también a su divertida ambientación decimonónica y al regustillo a la literatura policíaca clásica que desprende el desarrollo del caso. El ritmo es ágil, el tono mordaz del narrador le aporta un plus añadido, y además cuenta con la extensión justa como para que podamos devorar el libro en un par de sentadas. Se trata, pues, de un plato ligero, pero nutritivo, y que te deja una sonrisa al terminarlo, por mucho que haya crímenes y asesinatos de por medio.
No obstante, y esto es algo que ya me ocurrió con 'El juego de las tres cartas', echo en falta un poco más de complejidad en el caso, más giros que alargaran el camino hacia su resolución y que de paso nos permitieran pasar más tiempo conociendo a los personajes. Teniendo en cuenta que Malvaldi ya es un autor con varias obras a sus espaldas, estaría bien que dedicara un poco más de tiempo a enrevesar la evolución de sus tramas. De esa forma, el resultado alcanzaría sin duda el sobresaliente. Sea como sea, 'El caso del mayordomo asesinado' es una buena forma de tomar contacto con la narrativa de Malvaldi y supone un oasis dentro del inquietante mundo del género negro, que nos demuestra que misterio y humor no tienen por qué estar reñidos.
lunes, 10 de junio de 2013
'Ojo con el Sordo', de Ed McBain: el policíaco en su más pura esencia

Lejos de la complejidad de otras novelas negras contemporáneas, y sin entrar demasiado en la crítica social o la profundidad psicológica de los personajes, lo que McBain nos ofrece son los elementos del género policíaco en estado puro: un ritmo trepidante, una serie de misterios y pistas enigmáticas con los que alimentar el suspense, unos personajes arquetípicos pero efectivos, y diálogos ágiles con alguna que otra línea memorable. Ingredientes que McBain maneja con inteligencia y sin excesivas pretensiones, de forma que aunque sus novelas no dejen tanto poso como las de otros autores del género, sirven para recordarnos esa chispa que una vez nos hizo enamorarnos del noir.
El autor también demuestra su pericia al poner en escena a los distintos personajes que pueblan esta novela coral, todos ellos policías de la Comisaría 87. Con unas pocas pinceladas, McBain consigue que conectemos con los protagonistas (en este caso, los detectives Kling y Corella, sobre todo) y que nos resulten interesantes y cercanos, si bien para conocerlos mejor no queda otra que sumergirse en el resto de novelas de la serie.
'Ojo con el Sordo' es un libro de lectura ágil que, a pesar de no ser demasiado extenso, nos cuenta multitud de cosas. Te deja la sensación de haber visto un filme cargado de energía y de actitud, con escenas de gran impacto, en la que, sí, se podría haber ahondado más en los personajes o elaborar un poco más alguna de las subtramas, pero en realidad estaríamos haciendo flaco favor al verdadero objetivo del escritor: hacernos pasar un buen rato mientras nos asomamos a un pequeño fresco de la compleja realidad urbana de la ciudad de Isolda, la cual va desarrollando a lo largo del entremado de sus obras. Ideal para ratos en los que uno no quiera comerse mucho la cabeza y prefiera limitarse a disfrutar del genuino sabor del noir norteamericano.
jueves, 30 de mayo de 2013
'Perdida' de Gillian Flynn: nada es lo que parece
La publicación de 'Perdida' en nuestro país ha venido envuelta en un tremendo hype: muchos críticos han puesto la novela por las nubes, la hemos visto anunciada hasta en el costado de los autobuses urbanos y el eslogan que la acompaña no puede ser más directo: "No has leído nada igual". Sobra decir que esta, como toda sentencia publicitaria que se precie, resulta exagerada. Al fin y al cabo, la fortaleza de su protagonista femenina y el oscuro retrato psicológico de los personajes no conseguirán que olvidemos lecturas previas de otras autoras como Patricia Highsmith, Natsuo Kirino o Karin Fossum. Lo mejor, por tanto, es olvidarnos de todo ese hype y sumergirnos en la lectura de 'Perdida' sin ideas preconcebidas ni expectativas desmesuradas. De esa forma podremos disfrutarla y valorarla como lo que es: una novela que no viene a revolucionar el panorama noir, pero cuya calidad sí está por encima de la media.
'Perdida' nos cuenta la historia del matrimonio formado por Nick y Amy, ambos periodistas culturales que perdieron su trabajo a causa del cambio en el actual modelo de negocio periodístico (algo que también le ocurrió a la autora, que se vio de patitas en la calle después de pasar varios años como redactora para Entertainment Weekly). A causa de las nuevas dificultades económicas se ven obligados a mudarse desde Nueva York hasta el pueblecito natal de Nick, situado en Missouri (el estado donde también nació la autora, por cierto). La narración de la historia se la reparten entre Nick y Amy, la segunda a través de las entradas de un diario. Así, somos testigos de las idas y venidas de su matrimonio, hasta que los acontecimientos se desencadenan con la misteriosa desaparición de Amy.
Y hasta aquí puedo leer, ya que la novela cuenta con una trama tan bien planificada y desarrollada, que es mejor adentrarse en ella conociendo los mínimos detalles. De hecho, buena parte de su fuerza descansa en el giro radical que pega la trama a mitad de camino, y no son pocos los artículos y reseñas que he leído que, aunque no te lo destripan por completo, sí dan los indicios suficientes como para que te lo huelas antes de tiempo.
Por suerte, no nos encontramos ante una novela cuyo encanto radique tan solo en un puñado de tretas ingeniosas con las que despistar y sorprender al lector. La intriga creada por Flynn es la culpable de que devoremos con ansia la novela, sobre todo en su primera mitad, pero lo que de verdad nos deja poso es el retrato de las grandezas y miserias, tan humanas todas, de la relación de pareja entre Nick y Amy. La autora destripa el matrimonio y las relaciones amorosas con ojo crítico y un puntito de cinismo, sin buscar que el lector se case con un punto de vista determinado (el de Amy o el de Nick); antes bien, lo que consigue es que reflexionemos en base a nuestras propias experiencias sentimentales y que acabemos por no comulgar con ninguno de los dos, aunque lleguemos a comprenderlos incluso en muchas de sus bajezas.
La lectura de 'Perdida' me ha descubierto a una escritora interesante capaz de construir buenas historias, bucear en sus personajes y regar todo el conjunto con un sentido del humor bastante ácido. Solo por eso me alegro de haberla leído, sin necesidad de que haya roto por completo mis esquemas como nos promete su depredadora estrategia promocional. Mientras quedamos a la espera de su próxima incursión novelística, creo que algún día de estos me asomaré a alguna de sus obras anteriores, todavía inéditas en España, tituladas 'Sharp Objects' y 'Dark Places'. Espero encontrar en ellas la misma chispa que aquí.
'Perdida' nos cuenta la historia del matrimonio formado por Nick y Amy, ambos periodistas culturales que perdieron su trabajo a causa del cambio en el actual modelo de negocio periodístico (algo que también le ocurrió a la autora, que se vio de patitas en la calle después de pasar varios años como redactora para Entertainment Weekly). A causa de las nuevas dificultades económicas se ven obligados a mudarse desde Nueva York hasta el pueblecito natal de Nick, situado en Missouri (el estado donde también nació la autora, por cierto). La narración de la historia se la reparten entre Nick y Amy, la segunda a través de las entradas de un diario. Así, somos testigos de las idas y venidas de su matrimonio, hasta que los acontecimientos se desencadenan con la misteriosa desaparición de Amy.
Y hasta aquí puedo leer, ya que la novela cuenta con una trama tan bien planificada y desarrollada, que es mejor adentrarse en ella conociendo los mínimos detalles. De hecho, buena parte de su fuerza descansa en el giro radical que pega la trama a mitad de camino, y no son pocos los artículos y reseñas que he leído que, aunque no te lo destripan por completo, sí dan los indicios suficientes como para que te lo huelas antes de tiempo.
Por suerte, no nos encontramos ante una novela cuyo encanto radique tan solo en un puñado de tretas ingeniosas con las que despistar y sorprender al lector. La intriga creada por Flynn es la culpable de que devoremos con ansia la novela, sobre todo en su primera mitad, pero lo que de verdad nos deja poso es el retrato de las grandezas y miserias, tan humanas todas, de la relación de pareja entre Nick y Amy. La autora destripa el matrimonio y las relaciones amorosas con ojo crítico y un puntito de cinismo, sin buscar que el lector se case con un punto de vista determinado (el de Amy o el de Nick); antes bien, lo que consigue es que reflexionemos en base a nuestras propias experiencias sentimentales y que acabemos por no comulgar con ninguno de los dos, aunque lleguemos a comprenderlos incluso en muchas de sus bajezas.
La lectura de 'Perdida' me ha descubierto a una escritora interesante capaz de construir buenas historias, bucear en sus personajes y regar todo el conjunto con un sentido del humor bastante ácido. Solo por eso me alegro de haberla leído, sin necesidad de que haya roto por completo mis esquemas como nos promete su depredadora estrategia promocional. Mientras quedamos a la espera de su próxima incursión novelística, creo que algún día de estos me asomaré a alguna de sus obras anteriores, todavía inéditas en España, tituladas 'Sharp Objects' y 'Dark Places'. Espero encontrar en ellas la misma chispa que aquí.
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