lunes, 27 de junio de 2011

'Uno de los nuestros', de Martin Scorsese: una vida dedicada al crimen


El mundo de la mafia y el crimen organizado ha sido retratado en multitud de obras de ficción, en donde uno de los puntos más interesantes es conocer los entresijos de estas organizaciones y la vida privada de aquellos que se rigen por normas al margen de la legalidad. Es el caso, por ejemplo, de 'El Padrino' (tanto la novela de Puzo como la peli de Coppola), de la serie televisiva 'Los Soprano' o de 'Gomorra', la obra con la que Roberto Saviano destapó innumerables secretos de la Camorra, provocando que incluso pusieran precio a su cabeza.

La peli que quiero rescatar con este post se incluye entre los grandes clásicos del cine de mafia. Dirigida por Martin Scorsese, uno de los gurús del noir contemporáneo, se basa en un libro de investigación titulado 'Wiseguy' y escrito por Nicholas Pileggi, que también participó en el libreto del film.

El libro contaba la historia de un gángster norteamericano llamado Henry Hill, que se crió en un barrio obrero de la zona de Brooklyn. Allí fue testigo de las actividades de la familia Lucchese, y ya desde pequeñito tuvo la certeza de que lo suyo era ser gángster. Cegado por las ansias de conseguir dinero, mujeres, poder y respeto, comenzó a introducirse poco a poco en la organización hasta terminar ocupando un cargo importante.


En la pantalla, Henry Hill es interpretado por Ray Liotta, que hace un papelón con mayúsculas. Liotta se maneja perfectamente en cualquier registro, tanto en los momentos en que Hill se muestra encantador, como cuando debe reflejar sus explosivos arranques de ira. Es un personaje que despierta emociones encontradas en el espectador, con una notable evolución a lo largo del metraje. Por si fuera poco, el resto del reparto también es esensacional, en donde destacan Robert DeNiro y Joe Pesci (el único, por cierto, que acabó llevándose un Óscar por esta cinta).

Otro de los encantos de 'Uno de los nuestros' es el tono cuasi-documental que le aporta Scorsese. Primero por el ritmo, demasiado reposado para los amantes de la acción y los tiros, pero sin duda el adecuado para retratar como es debido la biografía del protagonista (con una estructura similar a la que años después emplearía en 'Infiltrados', muy recomendable también, aunque no sea tan soberbia como esta). Los planos largos también ayudan a dar esa sensación de realismo a las escenas, como aquella en la que Hill entra a un club por la puerta trasera en compañía de su chica. Por último, tenemos los diálogos, que a pesar de su elaboración suenan fluidos y naturales, y sustentan sobre sus espaldas buena parte del interés de la película.

¿Vale la pena llevar una vida consagrada al crimen? ¿Somos idiotas los ciudadanos de a pie por no saber sacar provecho de lo que tenemos ante nosotros? ¿El crimen se paga? ¿Además del lujo y la ostentación de poder, qué otros valores promueven las familias mafiosas? 'Uno de los nuestros' no termina de responder a estas preguntas, porque sencillamente no existen respuestas únicas, pero pone ante nuestros ojos la cara oculta de la sociedad actual y es una lección de lenguaje y recursos cinematográficos.

Título: Uno de los nuestros
Año: 1990
Director: Martin Scorsese
Guión: Nicholas Pileggi y Martin Scorsese
Reparto: Ray Liotta, Robert DeNiro, Joe Pesci, Paul Sorvino
Productora: Warner Bros

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